19 nov 2007

Mierda!


La violencia fascista se ha llevado por delante la vida de Carlos Javier Palomino. Seguramente muchos hemos tenido dieciséis años (otros los tendréis) y sabemos que la sangre hierve como un infinito de notas multicolores en el piano de la adolescencia. Nos apetece probar nuevas melodías, conocer las oberturas de todas y cada una de las sinfonías, y despertar al día siguiente con la resaca del saber que asoma, el saber de la piel del otro, de la voz de los muchos. Las vidas valen mucho más que las ideas, y, por supuesto, mucho más que los miserables desquicios de los fascistas. Me cago en la estética de la guerra. Mierda! Esperemos que este combate termine en los telediarios sensacionalistas.

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