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19 ago 2014

La muerte de los sueños

Hoxe, Rodri Suárez, comparte no Facebook o peche do Josman, un dos primeiros videoclubes da cidade, xunto co Siglo XXI nas Conchiñas, o Video Club 83 en San Andrés (do que tiña o orgullo de ser o número 110) inauguraron un sector innovador e moitas veces alegal, pois, o mesmo que sucedeu ca copia dixital a principios dos 2000, a lei non estaba feita para unha nova realidade, dinámica, difícil de atrapar entre dúas marxes. Eu teño o meu primeiro recordo de videoclube (ou similar) nun baixo da avenida de Fisterra que por 10000 pesetas (moitos cartos no 81, creédeme) ofertaba copias de Superman, ou mesmo da Guerra das Galaxias para aquel Mitshubishi de 20 cm de alto e flamante mando a distancia inalámbrico que meu pai conseguira a cambio de unha débeda impagada. O prezo prefiro, por decoro, non mencionalo.
Ainda que o meu recente pasado rural (Utrera, Puerto Real...) mantivo a pantasma da desaparición dos videoclubes lonxe agora, a realidade da "city", é obtusa e imparábel. Sen embargo, asisto con certo estupor a este proceso pois, acaso non eran esas persoas que abriron os videoclubes emprendedoras abertas e innovadoras que souberon albiscar a posibilidade dun negocio que sería fructífero e duradeiro? como é que agora non son esas mesmas persoas quen de modular o negocio e vencer ao fado putañento que todo o devora? Fotocopias, latas de refrescos, bocadillos nocturnos, preservativos... coido que teñen intentado de todo. Mais se cadra non era vender a alternativa.
Os videoclubes, o mesmo que os cines nos sesenta e nos setenta (e ainda nos oitenta e noventa co permiso dos videoclubes) eran fábricas de sonos, experiencias inesquecíbeis para grandes e nenos. E nin as gominolas, nin as fotocopias, nin as cervexas de lata lle chegan a altura dos zapatos...
R. I. P.

9 may 2014

Adiós, Lautrec

Hoy he leído en mi muro de Facebook (en el perfil del Soundkilla) que ha cerrado (o cierra) el Lautrec. No me coge por sorpresa, como a ninguno de los que vivimos en esta ciudad veleta, marcada por el compás de los vientos cambiantes de la city, sea esta Madrid, Londres o Carcelona. Hace ya tiempo que dejé de frecuentarlo, al igual que el resto de bares de la zona, y no sin cierto alivio por no tener que aguantar ya más a los especímenes que la habitaban, con su falta respeto por todo aquello que no signifique "hombre", "macho", "depor" o "follar". Y me refiero al género masculino pues también responden al mismo las que portan vaginas y tetas pero comparten tan honrosos principios.
Recuerdo que las últimas veces que pisé el Lautrec (al final del verano de 2012) ya no había sorpresas en el ambiente. Todo permanecía igual, y entiéndase por igual el estado en el que permanecen las cosas que no se cuidan, que simplemente se desgastan con el paso del tiempo. Incluso la música, su eterno atractivo, dejaba ya de sonar fresca y ambiciosa, con algunos guiños al mal gusto y a lo rancio. Sí, el Lautrec era rancio.
Quién sabe cuánto de rancio tenía el Lautrec o mi yo anterior, que tan buenos ratos había disfrutado entre aquellas paredes enfundadas de carteles de películas, subido a aquella tarima ridícula con todos los amigos que jugábamos a navegar por el cosmos de la mano de las sustancias más originales que podíamos conseguir.
El Lautrec me enseñó muchas cosas. Algunas buenas, otras no tanto. Dj Kicks, Ricardo Queso, Shantel, Caravan Palace están entre las mejores, aunque algunos insistimos una y otra vez en que "en el bar de Toñito sonaban antes". Otras, como mi amigo Borja meando en la barra del bar y automáticamente expulsado por el Solete, como aquella noche que decidí cansarme del amor y besar a la primera que se dejó, como los arrebatos de furia de Juanillo (o de su novia, eso nunca lo sabremos), como la siempre desagradable actitud del personal hacia nuestra pandilla o los miles de euros gastados en cerveza (no siempre fría) y copas insípidas, no tanto.
Pero un día, el 24 de julio de 2012, para ser más exactos, decidí acabar con lo bueno y lo malo. Del Lautrec y de todo. Era el último día. Eso, para aquellos que lo hemos vivido, es fácil de saber. Atrás habían quedado todos los amigos, sólo había noche y cansancio. Entré en el cuarto de baño como otras muchas veces (no soy amigo de vaciar la vejiga en la calle, ni en la barra del bar...) vigilado por el pincha y por el resto del personal. Sólo. Cerré la puerta y valoré las posibilidades del lugar: objetos cortantes, sustancias venenosas... no era el sitio. Meé y salí. Pedí una cerveza. Ese día todo cambió. Realmente era el final, aunque no tanto, o más bien no del todo. Conocí a una mujer que brillaba en medio de tanto gris como si su presencia fuera extraña o circunstancial (que lo era). Bailaba. Reía. Imitaba cada uno de los movimientos de mi torpe cuerpo con una gracia incomparable. "Tu amiga es muy simpática", le dije a la chica que estaba con ella. El resto es otra historia y deberá ser contada en otro momento, como diría Michael Ende. En realidad ya la he contado en un post anterior: http://www.baixacultura.com/2012/10/el-amor-toda-velocidad.html
Ese día pasé a ser David Lautrec. Y así fue durante un buen tiempo, hasta que por fin me deshice de tan artístico apellido para ser de nuevo David a secas. Aquello me reconcilió con muchas cosas que creía perdidas. El Lautrec me salvó del propio Lautrec. Y le dije adiós, no sin cierta incongruencia, pero adiós.
Hoy nos dice adiós él. Adiós Lautrec. Buen viaje.

28 sept 2009

Merda de luns

Os luns en Utrera os cabaleiros lexionários acuden a caixa rural a sacar os cartos da pensión.
Imaxino-me un bo "taco" enriba da mesa da saliña, engalanada cun tapete de croché que fixera a muller hai anos. Os ollos inseguros, pasados os tempos da luita e os uniformes lisos. ¿De dónde es usted, caballero? De Utrera no, ¿verdad? Verdade. De Utrera non. De La Coruña, respondín. Ah, galego... Mecaghona... o tipo sae-me agora co de galego, e non suficiente que engade: de A Coruña ha dicho, ¿no?. Si, si, de Coruña. Yo he estado varias veces en A Coruña. Vaya, respondín. Si, si, la última vez en la inauguración de un monumento al fundador de la legión, ¿sabe usted quién es el fundador de la legión?
Eu ben sabia do fundador da lexión, e tamén da sua estátua, moitas veces tiña mexado por enriba. Aquel home inaugurara semellante merda hai corenta anos. Que podia facer eu? Escoitei a sua leria, sorrin canto poiden e entrei na caixa para facer as xestións que me fixeran madrugar unha hora máis do normal. A conversa seguiu por cinco ou dez minutos, ata que abriu a porta da caixa e os dous entramos ás presas percurando: eu alguén que me poidera solucionar o tema da tarxeta extraviada no caixeiro a noite do xoves, el os cartos da pensión. Adoitaba sacar os cartos o primeiro dia de cobro. Gardaba-os na casa. Eu non tiña cartos na casa. Era por iso que intentaba recuperar a tarxeta para poder chegar ao mércores: pagar a gasolina da burra, os cafés, o óleo, ficara sen óleo de oliva...
A tarxeta mandaran-na xa para A Coruña. Daquela estaba sen cartos ata o mércores (ou quen sabe, tal vez ata o luns seguinte, o martes..., cando na empresa quixeran ingresar a nómina).
Montei na moto, e aos trinta metros afogou-se pedindo que xirara a billa do depósito para a R. Merda, ainda por enriba non teño gasolina.
Cheguei ao choio máis cedo do normal. Agardaba-me unha boa enchenta de marróns. Merda de luns. Por un intre esquecin-me do lexionário e dos cartos, lindo algún post interesante no meu lector de RSS e actualizando o blogue pero, con nesta merda de luns, que carallo podia escribir?

2 jun 2009

El falo hercúleo y la gitana Gerión

Hartos de tanta presencia fálica, de tanta luz, de tanto giro, algunos coruñeses nos planteamos hace hace ya tiempo el motivo de semejante monumento bélico al que fue el enemigo más horrendo al que cualquier guerrero hubiese podido enfrentarse.
No nos salen las cuentas.
Por qué iba el pobre Heracles a abandonar África dispuesto a robar el ganado al Jesulín "Gerión", monstruo y gigante de tres cuerpos, utilizando hasta la hermética treta del retroceso vacuno???? Por qué iba Gerión, gaditano de pro, con su gorrilla marinera y su pecho poblado de vírgenes del Rosario, con un ducados malherido en la comisura, a abandonar Tartessos, dejar la tacita sola por un mandoble bien dado al paleto Heracles, abandonado en su refugio septentrional????
Había cosas que no cuadraban en la "historia". Hasta que el Sanjuán y la Mahala argumentaron en mi favor, y por fin vimos esos pechos zíngaros en Gerión, esa cintura trepadora, ese cantar salvaje que adormilaría a cualquier héroe o dios. Una noche de locura en el Barrio de Santa María, en la Victoria, en Santiago: palmas, fino y vino de Chiclana. Un Heracles perdido, desconocedor de tales cantos en la tierra infinita del masallá, adormilado por "la bellota buena". Se dejó llevar el bárbaro por la lujuria, no pudo apartar la vista de esos ojos y acabó con el vino, con el cáñamo, con la alegría.
Gerión despertó, aupado por su madre, gitana vieja, y en su cara encontró los reproches de una tierra ya baldía, horadada por unos africanos, con un tal Eneas a la cabeza, perdidos y endemoniados. Sosegada por las voces familiares remontó la ruta hacia el Jerte, más allá del río del Olvido, y arrivó a la Artabria, para entregarse toda o cobrarse la esmorga en vacuno y empanada.Pero Hercules se resistió y, en su hombría de "paco"tilla, apartó la faz a la gitana que había atravesado la piel de toro en su procura.
Ella se volvió, triste ya. Recordaba los últimos compases apenas: tirititrán-trán-trán,.... estan pues--tosenbalaaaaaaaaaaaaanza, doscorá-zonesauntieeempooooooooo. Verea del camino...
Hercules apenas tuvo tiempo para ordenar a sus siervos irmandinhos que construyeran una alta torre, por ver si todavía pudiera disfrutar de ese culo endiablado en la seda envuelto, volviendo a la bahía, cruzando Aracena camino de Sanlúcar. Pero no vio nada. Hercules nunca volvió a disfrutar de esos labios gaditanos. Gerión yace en la Caleta, picando cazoncito en adobo. Humando pitillos. Alegre. Lejos de las lágrimas verdes de un bárbaro del norte que un día prometió amarla hasta el final de la tierra. Lejos de una torre que le quisieron entregar a cambio por toda la pasión de una flamenca salvaje.
No, coruñesitos de bien, no es una victoria lo que indica el Faro. Es la pequeña muerte de un dios en manos de una zíngara caletera. Y eso, el amor, como ya indicara un Bataille entretenido en el "picoteo" Blanchardiano: no hay Torre que lo supere. Ya lo decía José... el barquito de vapor, está hecho con la idea que, en echándole carbón, navegue contra marea...

22 abr 2009

Infancia

Aquí tedes o son da miña infancia. Escoitar é un proxecto moi interesante con usos por determinar...

6 jun 2008

Cultura libre... e atasempre!!


Na Casa das Atochas seguen o seu victorioso litigar contra moitas das tiranías que invaden e teñen invadido a nosa minúscula sociedade marinédica. Parabens a todas!!

Hoxe Baixacultura deixa os nortes para retomar o proxecto da felicidade á beira do Guadalquivir. Seguiremos conectados. Grazas por este ano fabuloso a todas.

Atasempre!!

16 may 2008

Manu!, manu?... bueno, no contestas... te mando un fax


Poderíamos antropomorfizar a nosa malpocadiña cidade na voz masculina que, no primeiro disco do francés-noria chama e rechama para rematar desesperadiña mandando un fax, a non se sabe que autoridade (se cadra empresarial ou adhoclítica) para reclamar a presenza ou, a lo menos, a voz dun home que fixo posible un dos nosos máis prezados bens: a festa total.
Aquela sala ateigada de xentes boquiabertas, na época na que na Coruña había sitios apestosos e mugrentos onde un podía partir unha cella sen ter que dar explicacións a alguén engarabatado que o trata "de vostede", sufriu os acordes multiinstrumentais dos Mano Negra alá polo 90 e pico. Desde entón os coruñeses máis rabudos queríamos a Manu Chao de novo ao pé da torre. Fomos a Compostela (algúns non fomos porque xa estábamos, é o que ten a vangarda...) e fomos a Lalín. A Vigo, a Vilagarcía,... ata algúns estivemos en Madrid, en Granada ou en Toulousse, Roma ou Verona.
E Manu nada... que se non eran os Testigos de Xehová (mira que lles tiña algo de tirria e vai ti a saber de que carallo era) eran os politiquiños de turno cas súas "aes" e "eles", a mín que a única "ele" que endexamáis me conquistou foi a da miña moza, cando bate palmas co seu arte gaditano e lle digo: eeelleeeee!!, pero nada. Manu que nada.
A xente do T.e.s.m.a. que remataba cas garimbas e Manu nada, a vella tropa do Parrús, esnaquizados moitos pola mala droga (os da boa seguimos en pe, vedes??), as xentes do Toñito veña a tirar e tirar dos fíos, as do Pata, os do Atreu, e nada. Manu que nada.
Pero foi. Ou será (a ver, porque hoxe suspendeuse un dos concertos de Monforte).
Isto non é unha crítica musical nin unha reseña dun concerto posible (para iso preme aquí Isto e un berro de desesperación, dunha cidade que, antropomorfizada en adolescente poshippie pecharía os puños nun calentón de mp3da e cun sorriso de mil demos diría:

Me cago en Diós Manu, que xa vale. Tocas ou que??

Co Pato (manuchaísta profesional) en Chiapas e o Manu (patoísta amateur) na Coruña, hai que ver o que ven pola Malegría.

14 dic 2007

Petit mon amour

Hai un par de días que se fala do Orzán nos xornais e telexornais do estado. Unha morte. Normal. A morte sempre é noticia. Alcohol, ceas de empresa, a muller lonxe, o mozo tamén, imos dar unha volta que así non che vou a ningures, anda que mira as ondas, vaite saber ti que máis e unha moza de 32 aniños morta por... festa, droga, falta de sentidiño, ir cun par de cagóns... borrachos coma cubas.
As mortes do mar son moitas, e cada unha leva a súa dor. O mar, dinamo incrible, de fauces insaciabeis coñece ben as bágoas de nais, pais, irmáns de mariñeiros que nunca volveron (algúns nin sequera mortos) desa boa tempada no Gran Sol.
E mentres o Manolo vai e lle mete lume ao bar. Manda carallo! Os do Orzán somos así. Duros e paspanes. De lombo forte, capaces tamén de "esconxurar" ca merda do caballo nos oitenta e tirar p'adiante con catro vellas putas, desas de postal.
Descanse en paz Petit mon amour!

16 nov 2007

Pacotilla


Algunos nombres pertenecen a la interminable lista de incorruptibles guardianes del poder. Con gran ahínco y tesón se encargan día a día de promover el más rancio de los status quo, la más miserable de las dependencias: la pela es la pela... y tiro porque me toca (a mí, no a ti). Entre ellos encontramos a nuestro amado Paco Vázquez, controvertida figura que puede citar indistintamente a Ernst Bloch o a Monseñor Escrivá de Balaguer, incluso dentro del mismo discurso, con una gimnofléxica virtud para batallar en todos los frentes del euro vil. Abandonando su ciudad, a la que bien pudieran cambiar de nombre, rematando de una vez por todas con la dicotomía tan otrora citada de la dichosa L, tuvo en bien no hacerlo sino por la única que le pudiera otorgar mayor cercanía con el Altísimo: el Vaticano. Ignoramos si su idea de la virtud pasa por el blanco inmaculado del Sr. Mazinger o más bien por los turbios negocios de la Mayor Empresa Jamás Montada, aunque nuestra enferma intuición nos hace decantarnos por esta última opción. Allá en el Vaticano todavía se agitará con los graves problemas que arremeten contra su feudo (el botellón, la inseguridad de las abuelas,...) y no dudará en llamar, como bien acostumbrados los tiene, a cualquiera de sus acólitos de baja moral y mucha cuerda para ejecutar sin demora alguna la conveniencia de turno, gatopardiana acción que en sí misma es nula. Es por ello que proponemos una nueva etiqueta para esta esquina de tierra que pretende ser ciudad, en la que, por avatares del destino (hay quien nace con un apellido, otros lo hacemos, y ya con ello tenemos condena suficiente) venimos respirando, pues vivir, lo que se dice vivir, eso es otra cosa. Sí. Pacotilla. Bienvenidos señoras y señores a la nueva Pacotilla.